jueves, 3 de enero de 2013

Navidad y Año Nuevo

Navidad nuevamente, signo de que el año se acabó y no hay mucho que podamos hacer al respecto. Tal vez suene muy grinch, pero no es mi fecha favorita del año. Me gustan las decoraciones, las luces, las buenas intenciones, la música, el ambiente, la convivencia pacífica entre los seres humanos... pero me pregunto, ¿por qué a mí me tienen que tocar justamente estos seres humanos para convivir? En fin, razonaré más acerca de este tema en privado.

En 2012 me enfermé dos veces cerca de fin de año. La primera vez fue en noviembre, ahora en diciembre, dos días antes de Año Nuevo. No fue bonito, ya que tomar tanto medicamento es desagradable (las inyecciones las tolero). Así que el año se fue con enfermedad y recibí al nuevo con enfermedad. Espero no sea un patrón de conducta en 2013.

Reflexionando un poco en estas fechas (no puedo hacer otra cosa mientras estoy enferma), vi que no he formulado mis propósitos de año nuevo. En serio, no los he pesando... mucho.

Empecemos por lo primero, 2012. Este año me trajo nuevas amistades, un examen de japonés, un año lleno de materias de maestría, vacaciones de semana santa con la familia que siempre son muy buenas, buenas noticias, malas noticias, revisité el pueblo de mi mamá, un año entero de japonés (yupi!!), algunos reencuentros, más enfermedades, diagnóstico de migraña, libros leídos, muchos comerciales vistos y muchas nuevas obsesiones como el Nail Art y nuevamente Inuyasha (me enamoro de este anime/manga cada vez que lo veo/leo).

Pero para 2013, aún no tengo idea de que me depara el destino para semejante año. Primero es el año en que acabaré la maestría, después de haberla iniciado en 2011. También es el año en que debo empezar a juntar todos mis documentos e iniciar los trámites para irme a Japón. Pero aparte de eso, inicio en la incertidumbre este año.

Tengo pocos propósitos, más modestos quizá.


  1. Aprender más japonés
  2. Ahorrar para mi viaje a Japón
  3. Hacerme más diestra en el Nail Art
Este año no sé si leeré más libros, si mejoraré calificaciones o si me irá mejor en el amor. Hay una sensación de libertad al no tener la certeza de todo, espero así se mantenga el 2013, un ratito más. Claro, sé que seguiré escribiendo todo este año.

Y ustedes, ¿alguna vez han empezado un nuevo año con tanta incertidumbre?

Nos leemos a la próxima.

Tenshi

jueves, 27 de diciembre de 2012

Comparaciones que no se pueden evitar

Una semana antes de Navidad salí de paseo (no por voluntad propia) a San Antonio, Texas. Lo cual me permite darles un consejo, cuando hagan un presupuesto a largo plazo (ahem... Japón), deben considerar el hecho de que hay situaciones que pueden desbalancear cualquier cuenta.
Pero ya de vuelta en México, con señal 3G, comerciales en español (español normal) y alejada del mundo de las compras, no pude evitar hacer comparaciones.

Idiomas

Es la parte más obvia, mucho inglés. Pero también muchísimo español. Aquí la duda es si quieren comprar o quieren practicar el idioma. La primera es posible, la segunda no mucho. En San Antonio, por lo menos, siempre encontrarán alguien que hable español (no pidan buen español porque es difícil) o la persona en turno buscará a alguien que lo haga. Es una zona de exceso de idioma español. Texas en general tiene mucha habla hispana.
Comparativo
Pues es obvio, aquí se habla un idioma y punto, pocas personas saben inglés o algún otro idioma.

No pude evitar tomar esta foto, habla por sí sola

Mercadotecnia - Publicidad

Sí, el escuchar anuncios en otro idioma cambia el paradigma de cualquiera. Pero ninguno me hizo sentir NADA. Todos los comerciales (y activaciones) que llegué a ver se enfocan en una sola cosa: descuentos y precios. Sí, parece ser que al norteamericano promedio lo encantan los números. Bueno, también hay mucha (muchísima) Navidad utilizada como campaña mercadológica, pero enfocada en los regalos que vas a comprar, en cómo los vas a envolver y en la felicidad que estas cosas materiales van a brindarle al receptor del regalo; todo esto generando como consecuencia el quedar bien al dar un regalo perfecto (y que haya permitido ahorrar). Una cosa que no vi es "el Fin del Mundo", no está por ningún lado, tal parece que en Estados Unidos aún hay temas tabú, entre ellos los que hablan del fin del mundo, me atrevo a suponer que es superstición.
¿Cuál es el comparativo con México?
La cultura mexicana (en México, no USA) no acepta el hecho de que un anuncio tenga precios, es algo privado y no es fácil entender un anuncio que utilice precios, además son considerados anuncios para niveles económicos bajos o muy bajos (Aurrerá y Mamá Lucha son para un estrato socioeconómico bajo y muestran precios). La Navidad también es pretexto de venta, igual ridiculizan a los personajes de la ocasión al extremo de volverlo algo desagradable (el comparativo es que es igual). Sin embargo, no se deja muy claro el asunto de los regalos, no se enfatiza el envolver, el dar algo material, las cosas son complementarias al sentimiento y calor de las fechas. Acá el fin del mundo es el tema de moda y su vinculación con campañas publicitarias ha probado ser efectivo, es una burla y ya saben que en México somos expertos en el tema de reírnos de la tragedia.

Todo es Navidad (lo cual no es malo)

Newtown, Connecticut

El tema deprimente de esta Navidad. No se habla de otra cosa, las noticias en el desayuno, la televisión en el lobby del hotel, todos hablan de la desgracia. Poco a poco empiezan a mostrar historias de las familias y de las víctimas. Las historias se centran en lo emotivo, en las víctimas, en los héroes. Siempre que hay tragedia, Estados Unidos crea héroes. Se habla de leyes, de armas, las banderas están a media asta, es un país en luto.
Comparativo con México
Acá tenemos 100 veces más muertos en un año (dato sacado de la manga, a modo de exageración), que lo que ellos tuvieron en esa tragedia, pero parece que ya es costumbre. Si una persona recibe una bala, se le interroga para saber si tiene conexión con el narcotráfico; ya que si muere baleado, se rumora y se mancha su memoria vinculándolo al crimen. En México no hay héroes, todos son culpables, tal vez es nuestra incapacidad de creer en el prójimo. Las noticias en México pasan de una tragedia a otra, de un muerto a otro, somos insensibles en ese aspecto, o sólo decidimos ignorar lo malo.

Banderas a media asta en todo el país, las de ahí son mis imouto-chan (hermanas)

También me dediqué a las compras navideñas, compré regalitos para mi familia y para mí, eso es algo que se puede hacer muy bien por esos rumbos. Pero en general estos fueron los aprendizajes que traje del otro lado, donde el pasto (césped) no es más verde, sólo es diferente.

Tenshi

domingo, 2 de diciembre de 2012

Vino... y se fue

Así es, el JLPT vino y ya se fue. Recordarán que los nervios no me dejaban en paz, pues logré convencer a mi hermana menor de que pidiera el permiso por mí, diciendo que era una salida al museo y que podía acompañarla alguien más (¡¡¡yo me apunto, yo me apunto!!!) Así que el estrés disminuyó lo suficiente para poder estudiar.
Se preguntarán, ¿qué tal me fue?, ¿fue difícil? Sí y no. Hubieron cosas que me sabía muy bien (kanjis gracias a Obenkyo) y lecturas de comprensión y audio (gracias a las clases). Pero el asunto del vocabulario no se me da, me pierdo en muchas palabritas y palabrotas (en éstas últimas sobre todo) y creo que el mejor consejo (para los que no lo pidieron) es que se llene de vocabulario y SINÓNIMOS. La guía que dan vale la pena, cuando se pueden ver las copias. Las listas de vocabulario en internet son útiles, búsquenlas y ámenlas, cásense con ellas de ser preciso. En cuanto a mi calificación, estará en marzo, así que tengo un trimestre de angustia. Aunque creo que mis resultados no serán muy honrosos, tengo un poco de esperanza.
Pero, dejemos el examen a un lado, empecemos a ver que se acerca Navidad, el fin del mundo antes de ésta, Año Nuevo, otro cumpleaños. Sólo tengo un pendiente académico y es la presentación de japonés el jueves, el cual obviamente seguimos preparando y espero poder contarles pronto.
Volvamos al día de hoy. Después del examen, una merecida comida en un restaurante que parece hecho por los mismos dioses shintoístas, al menos su comida. Probé uno de los platillos más deliciosos que pueden existir en este mundo, Chirashi. Es como un sushi pero en partes. Es una cama (muy generosa) de arroz blanco hervido, con raíz de calabaza dulce y huevo dulce en tiritas, con sashimi variado, entre el que recuerdo pulpo, atún, róbalo y algún otro que mi memoria no me permite recordar.
Como el día ha sido agotador, solamente me resta dejarles algunas fotos de la comida de hoy, unas ricas gyozas y chirashi de platillo principal.






Tenshi

domingo, 25 de noviembre de 2012

JLPT: preparando el camino

Estudiar otro idioma puede ser divertido y relajante, hasta que llega el examen que prueba nuestro nivel en el idioma. Este año aplicaré para el nivel N4, que es el segundo nivel básico y prácticamente la barrera hacia niveles intermedios.

Alguna vez tomé el examen TOEFL, de hecho fueron muchas veces, para entrar a la preparatoria, luego uno después de cada semestre los dos primeros semestres, después para salir de la preparatoria (el de ubicación de la carrera) y para salir de la carrera. Terminé con 613 puntos y no volví a hacerlo jamás, ya tiene rato que caducó. Me enfermó tanto examen, cada que había oportunidad tenía que presentarlo. Lo más desgastante eran las clases en las que nos enseñaban los trucos para contestar el examen, no eran clases del idioma; lo bueno es que las dejé a la mitad, tal vez me hubiera ido mejor pero no hubiera sido una calificación muy honesta.

Ahora me estoy preparando para uno más. Cada año, en diciembre se realiza a nivel mundial el JLPT, que mide la capacidad de comprensión del idioma japonés. En Japón se realiza en más fechas, pero para el resto del mundo es fecha única, la misma para todos. JLPT son las siglas para Japanese Language Proficiency Test (examen para la competencia en el idioma japonés). Hay 5 niveles, siendo el 5 el más básico y el 1 el nivel nativo. Este examen es diferente a los de otros idiomas ya que no es uno mismo para todos los niveles, sólo se puede aplicar a un nivel y si se falla en éste, no se da en automático el nivel inmediato inferior, sino que simplemente se reprobó y hay que esperar otro año para presentarlo nuevamente.

Cada nivel tiene un número de kanjis que evalúa, reglas gramaticales y vocabulario (verbos, sustantivos, adjetivos y adverbios principalmente); esto sumado a todo lo evaluado en los nieles más bajos (N3= vocabulario, gramática y kanjis de N4 y N5 + N3 por ejemplo). Pero esto no es todo, también es necesario saber escucharlo y hay toda una sección para ello.

Una de mis mayores preocupaciones es que el año pasado no presenté el N5, que era el nivel que me correspondía; además que hace 4 años también me quedé sin la oportunidad de presentar el examen (me hubiera ido muy mal ya que mi clase era demasiado básica). La primera porque era en domingo (siempre lo es) y el patrón hace berrinches si salgo ese día. Ahora también, siendo este permiso mi mayor preocupación. No sé si se los he comentado, pero el patrón es racista y odia a los japoneses (asiáticos en general pero no distingue cuál es cuál) por lo que no sabe que tomo clases de este idioma o que presentaré un examen al respecto.

En fin, vamos de vuelta al examen. Es muy sencillo aplicar para éste. Se debe pagar una solicitud, el examen y, opcionalmente, una guía de estudio. La solicitud y la guía fueron enviadas a mi sensei, pero no es necesario aplicar a través de un profesor o una escuela, también puede hacerse de forma personal, comunicándose con Fundación Japón en cualquier país, además la embajada de Japón siempre cuenta con información y contactos.

La solicitud es una página, la cual debe ser llenada a mano, con letra de molde. Lo curioso de esta solicitud es que viene con un instructivo de llenado, ya que debe llenarse rigurosamente de una sola forma y totalmente legible. Las instrucciones vienen en japonés e inglés y aparte las envían en español. La maestra de japonés nos sacó una copia de la solicitud para llenarla como prueba, una vez entendido todo debíamos llenar con tinta (sin equivocarnos) la solicitud original. Me puse nerviosa pero logré llenarla sin problemas.

A los pocos días de que la sensei envió de vuelta nuestras solicitudes ya llenas, me habló una profesora de Fundación Japón preguntándome acerca de unos datos que tal parece olvidé llenar, le dije cuál era mi respuesta a esa pregunta y todo quedó arreglado. Para como son estrictos acerca del llenado de la solicitud, creí que tendría que pagar otra, pero no fue así. Fue un lindo detalle.

Como otros compañeros van a presentarlo también (N5), pedimos guías de todos los niveles. Yo terminé ya de hacer toda la parte escrita (hay escrita y de escucha por así llamarlas) del N5 y creo que lo sacaría sobresaliente (si hubiera esa calificación) porque pude hacerlo sin problemas, sólo fallas en vocabulario, cansancio por tanto tiempo sentada frente al examen y algunos olvidos que requieren estudio moderado. La peor parte vino cuando empecé a hacer el N4, no pude. Tal vez fue bloqueo o nervios, pero sí es un nivel alto, pero no tan malo como parece, requiero estudio y concentración, tal vez mucha memoria. Las guías vienen con un CD con la parte de escucha para hacer los ejercicios correspondientes.

Una parte que todos odian es el reconocimiento de kanjis (ya saben, ideogramas chinos llevados a Japón y tal parece que les tomaron gusto porque usan solamente 4,000 de ellos), pues usualmente ponen kanjis muy (MUY) parecidos al que preguntan, pero sólo cambia una rayita, la posición de algún radical o un detalle claramente insignificante. Para esta parte me he apoyado con una App para Android (sí, ahí va el comercial) que se llama Obenkyo, es gratuita y sirve (como su nombre claramente lo dice) para estudiar. Vienen vocabulario y kanjis por nivel, siendo esto lo más útil, la división en niveles. Me he dedicado a estudiar los kanjis de mi nivel, viendo que ya hay cosas que sé qué dicen o de menos me doy idea debido a los significados de cada uno, aunque no sepa la lectura fonética (cosa que igual debo estudiar).

Como verán, preparar este examen puede hacerse con la ayuda de varias herramientas, tanto la enseñanza en el salón de clases (donde vemos gramática como si no hubiera mañana) como de la tecnología (internet, Apps, etc.) La idea para este examen es estar lo más relajado posible, cosa que espero poder hacer una vez terminado el examen, porque me pone de nervios el permiso que hay que pedir para pecar de abandona familias y la peor hija del mundo sólo por salir un domingo (con el respectivo bajón de sueldo que eso me puede significar).

A una semana de presentar el examen, estoy más nerviosa por el permiso que por el examen mismo. Llevo años estudiando el idioma (más de un año de manera 100% formal y continua) y entrar a nivel 4 sí es un reto. Pero es mayor reto poder salir un domingo. He pensado que, aunque no lo pudiera presentar, eso sólo reforzará mis planes para ir a Japón y, si no tengo muchos motivos en México para regresar, quedarme allá más tiempo o definitivamente.

Hasta la próxima.

Tenshi

martes, 20 de noviembre de 2012

Desatención telefónica

A todos nos ha pasado, ya sea para reportar fallas de luz o pedir un saldo de tarjeta de crédito, pero hemos tenido que lidiar con un servicio de atención telefónica. Mi percepción es que las empresas que brindan atención telefónica se están quedado obsoletas, pues si bien antes era la forma más personal para que el cliente resolviera sus problemas y dudas, ahora se ha vuelto una pared llena de burocracia a la que nadie quiere acudir y la que evita que quejas y comentarios lleguen a la empresa, como si ignorándolos (o poniendo barreras) fuera a hacer que desaparezcan.

El suplicio

Saber que no queda otra opción para la comunicación con una marca más que el teléfono, puede resultar desmotivante. El proceso inicia con un número telefónico al cual marcar, para ser recibidos por una musiquita que resultará soporífera el resto de la llamada, después escuchar una promoción que no queríamos, para ser pasados finalmente (ilusos) a un menú, pero antes debemos escuchar el aviso de privacidad (¿para qué?), ahora sí viene el menú de selección. En este bendito menú hay opciones que llevarán a otras opciones que terminarán en una grabación. La única vez que un ser humano contestará será cuando aceptemos comprar algo.

Atajos

Si esta situación les suena familiar, hay algunos trucos para llegar (rara vez) a hablar con un ser humano. El primero es marcar 0 (cero) cuando estén en el menú, algunas empresas tienen ese número para una operadora o conmutador como default. Otra opción es buscar algún menú de ventas, ya que siempre hay algún humano esperando una jugosa comisión deseoso de atendernos, ahí le pedimos que nos comunique con el departamento que buscamos. Un truco sólo apto para pacientes (de paciencia, no de doctores) es esperar al momento en que haya que discar/marcar/teclear el número de servicio/cliente/tarjeta incorrectamente, todos los sistemas tienen (por seguridad) un número límite en que estos datos pueden ser enviados, usualmente después de este límite nos comunican con un humano no grabado (otras me han colgado).

Sustitutos

Si es necesario comunicarse con una compañía, lo mejor será evitar el servicio de atención telefónica y optar por algunos medios más modernos y menos ruidosos (o acaparadores de tiempo). Hasta el momento Twitter y Facebook son la mejor alternativa, no son invasivos y vivimos tan pegados a ellos que la respuesta suele ser más agradable. También el correo electrónico y chat pueden funcionar, dependiendo de la necesidad. El correo y redes sociales permiten tener constancia de la comunicación, cosa que teléfono y chat no nos permiten.

Algo que es totalmente preferible en caso de que lo que busquemos sea atención personal, es acudir directamente a las oficinas, suele funcionar más pues los ejecutivos de las empresas suelen hacerle más caso al cliente que tiene de frente que al que les llama por teléfono (al que ya bloquearon con el número de atención telefónica).

Conclusión: consejo para las empresas, dejen de lado el servicio telefónico y sólo utilícenlo para lo indispensable (y para los enemigos del internet/redes sociales) porque es una carta de presentación muy mala en la mayoría de los casos.

Tenshi

sábado, 20 de octubre de 2012

Supermercado japonés en México… ¿mito?

Pocos saben el gran deseo que tengo de vivir en un lugar civilizado, con medios de transporte y comercios cercanos. El atractivo que tiene para mí la ciudad es causado en parte por el exceso de campo al que estoy expuesta todo el tiempo. Por eso, cada vez que puedo, trato de llenarme de ciudad, aunque sea un poquito.

Uno de las grandes ventajas que le veo a las grandes ciudades es que tienen productos de otros países, tiendas escondidas dentro de barrios que poco recuerdan el país en el que se está. Para encontrar este tipo de lugares, debo buscarlos en internet, planear un viaje a México (Ciudad de México) para conocer uno solo de ellos y volver estresada al mundo poco civilizado después de manejar corriendo para salir de la ciudad (y no permanecer en ella). Hace tiempo, casi un año hace ya, encontré estos lugares en internet. Me refiero a las tiendas de productos importados de Japón, usualmente supermercados.

El primer viaje que hice fue a Kokeshi market, que es un supermercado muy bonito, pequeñito, con apenas dos espacios de estacionamiento. Fue de verdad muy bello encontrar este lugar, ya que es la primera vez que en México encuentro algo tan japonés. Compré dulces, una Coca-Cola de cereza (importación de Estados Unidos), material para hacer gyozas (la pasta circular ya lista para rellenar y cocinar y  los moldes) y algunas otras cosas que realmente no recuerdo ya que fue hace bastante tiempo. Los precios son de importación, es decir que no deben esperar que las cosas estén realmente baratas, pero imaginando lo que cuesta traer cosas originales japonesas para este país, no está tan mal. También compré comida ya hecha y por lo visto dan clases y tienen su propio restaurante (o algo similar). Todo es muy japonés, aunque no vi a ningún japonés. Pero subí al Nirvana por un instante en este lugar.

El segundo viaje fue apenas a Mikasa en la colonia Roma, cuando me encontraba gozando de una libertad temporal. Fui a la Ciudad de México en 2 de octubre. Un consejo fuera de contexto, no vayan en esa fecha a la ciudad en coche, hay muchos manifestantes que no saben ni por qué protestan. Me perdí varias veces, al igual que con Kokeshi, aunque las dos están en una zona relativamente fácil de entrar. Tiene un estacionamiento para 16 carros aproximadamente. Desde que entré quedé maravillada, pues son más pasillos que en Kokeshi, diferentes variedades del mismo producto, comida en un área al final de los pasillos con obentos para elegir, makizushi, takoyaki, arroz frito, gohan, ensaladas y varios guisados que usualmente conforman el obento; además hay una sección de productos japoneses como relojes, palillos, juegos de té y cajitas de obento.

Iba con poco tiempo, así que en media hora recorrí el lugar, analicé todo, vi precios y son muy parecidos a Kokeshi, incluso hay cosas más baratas pero también hay cosas caras. Lo que me gustó de este lugar fue la variedad de productos, por ejemplo encontré furikake de diferentes marcas, colores y sabores. La comida está muy rica y no es el típico sabor de los restaurantes de sushi a los que he ido. Un plus es que es posible ver gente japonesa, incluso a la entrada hay anuncios en japonés y español acerca de diversos servicios, clases y apoyo a inmigrantes.

Compré una caja para obento, unos palillos para regalar, bombones de Hello Kitty de sabores, dos obentos preparados (uno para comer ese mismo día, otro para el día siguiente), sashimi, gyozas preparadas, pasta para gyozas, 1 litro de calpis concentrado, un makizushi para mi hermana menor y una ensalada para mi mamá.

Obento para el mismo día, el arroz y el salmón estaban deliciosos

Segundo obento, una noche antes lo coloqué en la cajita de bento que compré y directo al refrigerador

Así se ve la cajita cerrada

Ya en el trabajo, itadakimasu! Izquierda: arroz cubierto por tortilla de huevo, bombones de Hello Kitty, camarón, cosas rosas deliciosas que no sé qué son, takoyaki, perejil, psotre misterioso. Derecha: gelatina de té verde, salmón frito, makis de verduras, una cosa frita deliciosa, pasta, champiñones... soya. Todo sabe bien frío.
Conclusión y veredicto final: Si viven en alguna ciudad, aprovechen las oportunidades que tienen y visiten estos lugares que ofrecen acceso a otras culturas. En cuanto a los dos supermercado, ninguno me pareció peor que el otro. Kokeshi es pequeño y tal parece que las calles cercanas siempre están en construcción, el estacionamiento es mínimo, PERO los productos son variados, de buena calidad, precios razonables y suficientes para realizar platillos japoneses completos (un plus, tiene más artículos para dekobento). Mikasa tiene estacionamiento amplio, es atendido por japoneses, tiene mucha variedad de artículos de comida, con productos de calidad y precios razonables, PERO no tiene variedad en dekobento y los artículos japoneses para cocina como cuchillos son caros (plus, la variedad de comida es excelente y los fines de semana tienen área de parrillada con servicio al público). VEREDICTO: vayan al que les quede más cerca, ambos son excelentes para alimentar su alma japonofílica.

Ir a México es sencillo, con Google Maps mucho más, pero sí hay algunos puntos en que el mapa no es exacto. Lo anterior sumado a mi incapacidad de ubicación espacial y los anuncios incorrectos por toda la ciudad, da como resultado un verdadero desastre. Pero salí airosa, hice dos horas desde Mikasa a mi casa. Claro que debí haber hecho menos de dos horas, ya que sólo era tomar la avenida principal de la ciudad (Insurgentes) para salir al norte de la ciudad y llegar a mi pueblo, pero los manifestantes son manifestantes. Terminé en los Pinos (la casa del Presidente del país) por alguna extraña razón.

NOTA: leí en Twitter que perderme en coche en el DF no fue mi culpa, tal parece que el mapa en Google está bien, lo que no está bien son los señalamientos en la ciudad... ya no me siento tan inútil para usar un mapa.

------ACTUALIZACIÓN septiembre 8, 2013------

Ayer fui nuevamente a Mikasa. La gran diferencia es que fui en sábado. Antes sólo había ido entre semana. Les platico que en fin de semana está más lleno, todas las cajas están abiertas y está lleno... de japoneses. Incluso si quieren pedir algo, lo pueden hacer en japonés. Lo mejor es que pueden ir a comer en el área de comida, hacen parrillada, pero desafortunadamente no pude quedarme a ver en qué consiste. Eso sí, no vayan tarde porque podrían no encontrar comida, yo ya no pude disfrutar de un obento porque se habían acabado (fui a las 17:00).
Tenshi

Hoy me enojé...

Ya sé que no es lo más sano enojarse (ni física ni psicológicamente), pero lo estoy y soy sincera al respecto. Dejen compartir mi experiencia hoy, pues tal vez me ayude a sacar lo que traigo dentro, tal vez me ayuden y me digan en qué estoy mal, tal vez.

Estoy molesta y harta de pedirle permiso al hombre macho para salir a dar la vuelta o ver a la gente que quiero (familia, amigos), todo porque él decide quién sale de la casa y cuándo. Como las cosas que me molestan son varias y quiero razonar esto con la mente, de forma fría, no con el corazón.

Me disgusta escuchar que mi madre siempre me aconsejaba (ahora no lo hace porque le reclamo) que no me deje de ningún hombre, que no haga nada por ellos. Incluso, cuando le escribía una carta en secundaria al niño que me gustaba, ella las sacaba de mi mochila y las rompía. Conclusión: hombres malos. Pero ella deja que el hombre macho decida todo, deja que él le dé permiso de salir a ver a mi abuelita (¡madre de mi madre!), lo cual dudo que alguien deba pedir permiso siquiera; deja que él decida en qué gastar el dinero (tequila, carne, máquinas que van a estar arrumbadas, herramienta) mientras mi hermana o mi mamá podrían comprarse ropa o mi madre pudiera comprar la comida (más saludable) para toda la familia; deja que él decida a dónde salimos, usualmente reunirnos con hombres borrachos que sueltan palabrotas, entre otras concesiones de las que no disfruto.

Me molesta que existan hombres machos que creen que con generar dinero ya son superiores, cuando una mujer puede mantener una casa en pie y generar dinero al mismo tiempo. No busco la pelea de los sexos, pero sí busco que ningún ser humano se sienta superior a otro sólo porque ya aportó algo. Una sola persona es capaz de hacer las mismas actividades, sea hombre o mujer, prácticamente convivimos por gusto y no por necesidad, ellos debieran ver eso.

Lo que las mujeres debemos entender (también) es que ellos no son nuestros dueños y que la libertad de decidir lo que sea (salir con los seres queridos, tomar un helado, elegir del menú del restaurante, hablar) no va a depender de lazos sanguíneos (padres, hermanos) ni legales/religiosos (esposos, patrones). Cuando hay situaciones de violencia más fuerte, lo mejor es ser más fuertes que ellos (emocionalmente) y huir (la otra alternativa es muy delictiva y no quiero que me cierren el blog por andar aconsejando cometer delitos en contra de los pobrecitos hombres, pero hay veces que dan ganas).

Sé que nada arreglaré quejándome, pero de menos aprendo algo: no dejarme.

Mientras se me ocurre algo bueno para escribir, espero no abrumar a los lectores con los vaivenes de mi vida.

Tenshi