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domingo, 2 de diciembre de 2012

Vino... y se fue

Así es, el JLPT vino y ya se fue. Recordarán que los nervios no me dejaban en paz, pues logré convencer a mi hermana menor de que pidiera el permiso por mí, diciendo que era una salida al museo y que podía acompañarla alguien más (¡¡¡yo me apunto, yo me apunto!!!) Así que el estrés disminuyó lo suficiente para poder estudiar.
Se preguntarán, ¿qué tal me fue?, ¿fue difícil? Sí y no. Hubieron cosas que me sabía muy bien (kanjis gracias a Obenkyo) y lecturas de comprensión y audio (gracias a las clases). Pero el asunto del vocabulario no se me da, me pierdo en muchas palabritas y palabrotas (en éstas últimas sobre todo) y creo que el mejor consejo (para los que no lo pidieron) es que se llene de vocabulario y SINÓNIMOS. La guía que dan vale la pena, cuando se pueden ver las copias. Las listas de vocabulario en internet son útiles, búsquenlas y ámenlas, cásense con ellas de ser preciso. En cuanto a mi calificación, estará en marzo, así que tengo un trimestre de angustia. Aunque creo que mis resultados no serán muy honrosos, tengo un poco de esperanza.
Pero, dejemos el examen a un lado, empecemos a ver que se acerca Navidad, el fin del mundo antes de ésta, Año Nuevo, otro cumpleaños. Sólo tengo un pendiente académico y es la presentación de japonés el jueves, el cual obviamente seguimos preparando y espero poder contarles pronto.
Volvamos al día de hoy. Después del examen, una merecida comida en un restaurante que parece hecho por los mismos dioses shintoístas, al menos su comida. Probé uno de los platillos más deliciosos que pueden existir en este mundo, Chirashi. Es como un sushi pero en partes. Es una cama (muy generosa) de arroz blanco hervido, con raíz de calabaza dulce y huevo dulce en tiritas, con sashimi variado, entre el que recuerdo pulpo, atún, róbalo y algún otro que mi memoria no me permite recordar.
Como el día ha sido agotador, solamente me resta dejarles algunas fotos de la comida de hoy, unas ricas gyozas y chirashi de platillo principal.






Tenshi

sábado, 20 de octubre de 2012

Supermercado japonés en México… ¿mito?

Pocos saben el gran deseo que tengo de vivir en un lugar civilizado, con medios de transporte y comercios cercanos. El atractivo que tiene para mí la ciudad es causado en parte por el exceso de campo al que estoy expuesta todo el tiempo. Por eso, cada vez que puedo, trato de llenarme de ciudad, aunque sea un poquito.

Uno de las grandes ventajas que le veo a las grandes ciudades es que tienen productos de otros países, tiendas escondidas dentro de barrios que poco recuerdan el país en el que se está. Para encontrar este tipo de lugares, debo buscarlos en internet, planear un viaje a México (Ciudad de México) para conocer uno solo de ellos y volver estresada al mundo poco civilizado después de manejar corriendo para salir de la ciudad (y no permanecer en ella). Hace tiempo, casi un año hace ya, encontré estos lugares en internet. Me refiero a las tiendas de productos importados de Japón, usualmente supermercados.

El primer viaje que hice fue a Kokeshi market, que es un supermercado muy bonito, pequeñito, con apenas dos espacios de estacionamiento. Fue de verdad muy bello encontrar este lugar, ya que es la primera vez que en México encuentro algo tan japonés. Compré dulces, una Coca-Cola de cereza (importación de Estados Unidos), material para hacer gyozas (la pasta circular ya lista para rellenar y cocinar y  los moldes) y algunas otras cosas que realmente no recuerdo ya que fue hace bastante tiempo. Los precios son de importación, es decir que no deben esperar que las cosas estén realmente baratas, pero imaginando lo que cuesta traer cosas originales japonesas para este país, no está tan mal. También compré comida ya hecha y por lo visto dan clases y tienen su propio restaurante (o algo similar). Todo es muy japonés, aunque no vi a ningún japonés. Pero subí al Nirvana por un instante en este lugar.

El segundo viaje fue apenas a Mikasa en la colonia Roma, cuando me encontraba gozando de una libertad temporal. Fui a la Ciudad de México en 2 de octubre. Un consejo fuera de contexto, no vayan en esa fecha a la ciudad en coche, hay muchos manifestantes que no saben ni por qué protestan. Me perdí varias veces, al igual que con Kokeshi, aunque las dos están en una zona relativamente fácil de entrar. Tiene un estacionamiento para 16 carros aproximadamente. Desde que entré quedé maravillada, pues son más pasillos que en Kokeshi, diferentes variedades del mismo producto, comida en un área al final de los pasillos con obentos para elegir, makizushi, takoyaki, arroz frito, gohan, ensaladas y varios guisados que usualmente conforman el obento; además hay una sección de productos japoneses como relojes, palillos, juegos de té y cajitas de obento.

Iba con poco tiempo, así que en media hora recorrí el lugar, analicé todo, vi precios y son muy parecidos a Kokeshi, incluso hay cosas más baratas pero también hay cosas caras. Lo que me gustó de este lugar fue la variedad de productos, por ejemplo encontré furikake de diferentes marcas, colores y sabores. La comida está muy rica y no es el típico sabor de los restaurantes de sushi a los que he ido. Un plus es que es posible ver gente japonesa, incluso a la entrada hay anuncios en japonés y español acerca de diversos servicios, clases y apoyo a inmigrantes.

Compré una caja para obento, unos palillos para regalar, bombones de Hello Kitty de sabores, dos obentos preparados (uno para comer ese mismo día, otro para el día siguiente), sashimi, gyozas preparadas, pasta para gyozas, 1 litro de calpis concentrado, un makizushi para mi hermana menor y una ensalada para mi mamá.

Obento para el mismo día, el arroz y el salmón estaban deliciosos

Segundo obento, una noche antes lo coloqué en la cajita de bento que compré y directo al refrigerador

Así se ve la cajita cerrada

Ya en el trabajo, itadakimasu! Izquierda: arroz cubierto por tortilla de huevo, bombones de Hello Kitty, camarón, cosas rosas deliciosas que no sé qué son, takoyaki, perejil, psotre misterioso. Derecha: gelatina de té verde, salmón frito, makis de verduras, una cosa frita deliciosa, pasta, champiñones... soya. Todo sabe bien frío.
Conclusión y veredicto final: Si viven en alguna ciudad, aprovechen las oportunidades que tienen y visiten estos lugares que ofrecen acceso a otras culturas. En cuanto a los dos supermercado, ninguno me pareció peor que el otro. Kokeshi es pequeño y tal parece que las calles cercanas siempre están en construcción, el estacionamiento es mínimo, PERO los productos son variados, de buena calidad, precios razonables y suficientes para realizar platillos japoneses completos (un plus, tiene más artículos para dekobento). Mikasa tiene estacionamiento amplio, es atendido por japoneses, tiene mucha variedad de artículos de comida, con productos de calidad y precios razonables, PERO no tiene variedad en dekobento y los artículos japoneses para cocina como cuchillos son caros (plus, la variedad de comida es excelente y los fines de semana tienen área de parrillada con servicio al público). VEREDICTO: vayan al que les quede más cerca, ambos son excelentes para alimentar su alma japonofílica.

Ir a México es sencillo, con Google Maps mucho más, pero sí hay algunos puntos en que el mapa no es exacto. Lo anterior sumado a mi incapacidad de ubicación espacial y los anuncios incorrectos por toda la ciudad, da como resultado un verdadero desastre. Pero salí airosa, hice dos horas desde Mikasa a mi casa. Claro que debí haber hecho menos de dos horas, ya que sólo era tomar la avenida principal de la ciudad (Insurgentes) para salir al norte de la ciudad y llegar a mi pueblo, pero los manifestantes son manifestantes. Terminé en los Pinos (la casa del Presidente del país) por alguna extraña razón.

NOTA: leí en Twitter que perderme en coche en el DF no fue mi culpa, tal parece que el mapa en Google está bien, lo que no está bien son los señalamientos en la ciudad... ya no me siento tan inútil para usar un mapa.

------ACTUALIZACIÓN septiembre 8, 2013------

Ayer fui nuevamente a Mikasa. La gran diferencia es que fui en sábado. Antes sólo había ido entre semana. Les platico que en fin de semana está más lleno, todas las cajas están abiertas y está lleno... de japoneses. Incluso si quieren pedir algo, lo pueden hacer en japonés. Lo mejor es que pueden ir a comer en el área de comida, hacen parrillada, pero desafortunadamente no pude quedarme a ver en qué consiste. Eso sí, no vayan tarde porque podrían no encontrar comida, yo ya no pude disfrutar de un obento porque se habían acabado (fui a las 17:00).
Tenshi

domingo, 22 de julio de 2012

La Mole

Ayer fui a la Ciudad de México con Angelito. Desde principios de semana me invitó a ir a la Mole y tuve la suerte de que me soltaran un rato la cadena. Me divertí bastante y pasé un muy buen rato, a pesar de que estuvo muy pobre, incluso Ángel estuvo de acuerdo en ese aspecto. Eso no evitó que la pasara bien.

La Mole es uno de esos eventos dedicados a los cómics, anime y manga que se realizan en el DF. Hay muchas otras convenciones en el país pero la Ciudad de México es lo más cercano (y grande) que tengo como opción. Las dos más importantes son la TNT, que se desarrolla en diferentes fechas en el año en Tlatelolco y en algunas ocasiones en el World Trade Center, y la Mole, que es expuesta en Expo Reforma.

Normalmente estas exposiciones se caracterizan por llevar muchos comercios dedicados al anime, manga y cómics. Pero también es la oportunidad perfecta de ver cosplays muy interesantes. Para los que no están tan metidos en este mundo, cosplay es simplemente disfrazarse y caracterizar a algún personaje de anime o videojuegos. Otro punto importante es la asistencia de personalidades en el mundo otaku, como actores de doblaje, dibujantes de cómics, en ocasiones alguna estrella del mundo del j-pop o k-pop, coloristas, etc. Por último, también hay conferencias acerca de diversos temas relacionados a la temática de la expo.

Estas convenciones deben tomarse con cuidado, pues si bien son un punto de encuentro como pocos para todos los amantes de este mundo otaku, también son una oportunidad para los vendedores de subir los precios, ya que saben que los frecuentan personas muy fanáticas o con pocas oportunidades de acceso a este tipo de productos (los que vivimos en pueblitos lejanos por ejemplo). La mejor opción, si no quieren que les vean la cara con costos muy altos, es recoger tarjetas de los expositores y después visitar su tienda, donde los precios pueden estar mucho más baratos o pueden encontrar mayor variedad.

A la TNT ya había ido una vez en Tlatelolco y otra en el WTC. Es la primera vez que asisto a la Mole y no quiero ser demasiado dura al criticarla, ya que no tengo mucho punto de comparación. Pero Angelito es más experto que yo en ese asunto y me dice que no es la mejor a la que haya ido, que relegaron muchos stands y que está bastante pobre en esta ocasión. Pero repito que de cualquier forma me divertí y vi muchos productos de origen japonés, aunque no todo lo que esperaba. Un punto a favor es que no vi piratería.

Hicimos una fila de una hora para entrar (dicen que suelen ser más largas las filas). Vimos los dos pisos de exposiciones. Compré peluches como si no hubiera mañana. Compramos comida (japonesa o de menos estilo japonés) y fuimos a comer al carro ya que el área de comida estaba muy muy llena. Yo comí un obento y compré una cajita que trae un onigiri, un pan (no recuerdo el nombre) y takoyaki. Ángel comió arroz con carne y camarones.

Dejo la foto del peluche que compré para mí.

Es un nigirizushi de tamagoyaki abrazable

Tenshi