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miércoles, 9 de enero de 2013

Comida y más comida

Acabado oficialmente el puente Guadalupe-Reyes, es hora de iniciar las dietas... hasta que llegue el 2 de febrero. Aunque acerca de algunas de estas costumbres ya les había hablado anteriormente. Este año el enfoque será en la comida en las fiestas decembrinas.

En México empezamos la fiesta desde el 12 de diciembre, celebrando a la Virgen de Guadalupe. Hay un dicho en nuestro país que dice "en México no todos somos católicos, pero todos somos guadalupanos". La devoción a esta virgen hace que se forme una de las peregrinaciones más grandes del mundo dedicadas a una virgen. Claro que ese día no pueden faltar el pozole, los tacos, las tortas, todo lo que se les pueda ocurrir para conmemorar la fecha.

Por algunos días previos a Navidad se celebran las posadas (no estoy segura si son 14 ó 16), que muchos en otros países conocerán como ocasión de romper piñatas. Pero es una conmemoración del tiempo en que José y María estuvieron pidiendo posada en Belén (según la Biblia) para que pudiera nacer su hijo. Diario se repiten y a cada casa (de los que quieran participar) le toca "dar posada" a los "peregrinos". Dar posada se refiere a ser la última casa de la noche en la que se pide posada y es aquí donde se acepta que entren los peregrinos; usualmente es la casa a la que le toca invitar el café, el pan, la cena, es en la que se rompe la piñata, entre otras tradiciones propias de la religión.

Después viene Navidad. En esta fecha, independientemente de lo que se conmemora realmente, las familias se reúnen y hacen cenas más grandes de lo que usualmente hacen en todo el año. Una cena típica contiene un pavo o un pollo, usualmente relleno; o un lomo o pierna de cerdo (puerco, chancho) guisada con algún tipo de salsa picante o dulce. Se suele agregar una pasta, en la mayoría de los casos es espagueti aunque en la casa a veces hacemos lasagna. Se prepara una ensalada de manzana y otra llamada "ensalada Nochebuena" que emula el color de la flor de nochebuena (ahora entiendo el nombre) ya que es prepara con betabel (remolacha), pero también lleva otras cosas como cacahuate, jícama y varias cosas más que rara vez me entero, usualmente se prepara una de las dos ensaladas pero si la cena es grande se pueden hacer de las dos. Por último, se brinda con sidra o algún vino.

Año Nuevo es prácticamente lo mismo, aunque con algunas tradiciones que igual ya les platiqué (muy raras algunas). Quisiera incluir aquí en la cena el bacalao y los romeritos, aunque ambos platillos son típicos también de Navidad.

Pero falta una celebración más, día de Reyes. Ese día, aparte de esperar regalos, es para comer rosca (roscón) con chocolate calientito. Es aquí cuando nos damos cuenta de que necesitamos una dieta urgente.

Aunque la dieta no dura mucho, ya que el día 2 de febrero se celebra la Candelaria (otra virgen). La costumbre es que, si les tocó muñequito (niño Dios, niño Jesús) en la rosca, les toca invitar los tamales el día 2. Así que se rompe la dieta nuevamente.

A los lectores internacionales, ¿qué es común comer en las fiestas de diciembre?

Nos seguimos leyendo.

Tenshi

martes, 17 de julio de 2012

Alcozauca

ADVERTENCIA: Ésta entrada me salió inusualmente larga y contiene muchas fotos.

Hace una semana (realmente no sé cómo ponerlo, fue el 6 de julio) el fin de semana fue bastante largo, pues hicimos una visita familiar al pueblo donde nació mi mamá. Con una media de 24° C (mientras duró mi fin de semana allá) y encerrado entre montañas, se encuentra Alcozauca, en el Estado de Guerrero. Como atractivo turístico no es muy recomendable, pero para los que buscan un rincón dónde esconderse, conocer de las tradiciones mexicanas y pasar un fin de semana tranquilo, es un buen lugar. Las fechas más recomendables para ir son las referentes al calendario cristiano, especialmente Semana Santa, el primer Viernes, Miércoles de Ceniza, entre otras; ya que son fechas en que el comercio y las festividades hacen fluir a la gente. Hay cuatro hoteles (los que pude contar), se puede nadar en el río en primavera mientras no sea época de lluvias. Incluso hay una zona del río donde el agua está caliente pero sólo antes de 6:00 am (nadie sabe por qué).

Muy temprano… a viajar


El viernes salimos a las 5 am de Tizayuca, llegamos a Cuautla antes de las 8 am y recogimos a la prima de mi mamá. De ahí partimos pasado de las 8 pues desayunamos primero. Una de las vistas antes de Cuautla que son imperdibles es el volcán Popocatépetl, símbolo del centro del país como uno de los mejores paisajes (evaluados por mí).

El Popocatépetl por la mañana

Días de comer... visitar... comer... dormir


 Fueron aproximadamente 4 horas de camino sin detenernos hasta llegar al pueblo. Ahí llegamos con otro primo de mi mamá (allá todos son primos, tíos o compadres) en donde inmediatamente nos dieron de comer a manos llenas, espagueti y mixiote de res (en realidad es carne de res guisada estilo mixiote ya que allá no hay hojas para mixiote, típicas de Hidalgo), con tlacoyos que llevamos de Hidalgo. Después descansamos toda la tarde, mientras los señores disfrutaban ir al campo, nosotras nos quedamos en la cocina y en la mesa, platicando. Por la noche nos llevaron a un hotel, ya que en la casa del primo de mi madre no había agua caliente, así que todos a bajar en la camioneta del primo al hotel. En el hotel pudimos disfrutar de una habitación limpia, agua caliente y el arrullo de una variedad amplia de insectos que, por suerte, estaban afuera del hotel.

Fachada del hotel

Mi cama, como verán necesité doble cobija, la segunda noche fueron tres

El sábado fuimos caminando a la casa del primo, lo cuál me dejó bastante agotada, me doy cuenta de que no aguanto a caminar en lugares tan inclinados. Si voy de bajada siento que me voy a caer por falta de equilibrio, si voy de subida mis piernas no lo soportan. Además de que las calles son exageradamente inclinadas en Alcozauca.

 Camino del hotel a la casa

 Una calle a mitad de camino, inclinada

Ahí donde está la camioneta, es a donde debía llegar

Después fuimos a unas cuantas visitas y regresamos a tiempo para almorzar, molletes, tal parece que no los conocen allá. Después más visitas, visita al río, comida (pipían) de la cuál no tomé fotos.

Un puente en el río

Como ha llovido, está muy sucio

Un internado (primaria) para niños mixtecos que viven en las montañas

Vista desde la cercanía al río

Más tarde fuimos al panteón, otra visita a parientes (o compadres) y al hotel. En el hotel vimos luciérnagas (蛍 ほたる), lo cual no veo en años. Para nuestra buena suerte, se fue la luz en TODO el pueblo (teoría de Tori-chan, hay un único switch para todo el pueblo y lo bajaron esa noche) y empezó el espectáculo de luciérnagas, que en ocasiones parecían estrellas fugaces, lamentablemente mi cámara no me ayuda de noche, ni la del celular, por lo que sólo me queda platicar la experiencia y esperar que los lectores la crean. Con obscuridad total, las estrellas se ven más intensamente, así que fue muy buena suerte que se fuera la luz.

El domingo mis padres hicieron plaza, desayunamos tamales, luego barbacoa y memelas de frijol (una cosa deliciosa que no sé ni cómo describir). Después de empacar y despedirnos, salimos rumbo a Cuautla nuevamente, ahí nos quedamos por una noche (donde los mosquitos tuvieron banquete con mis hermanas y conmigo) y salimos hacia Tizayuca a las 4 de la mañana del lunes.

Una historia como pocas


Platicamos mucho con los primos de mi mamá en el pueblo. Algo que me dejó impactada es la historia de cómo se casan en la montaña. Si ven en las imágenes, el pueblo está junto al río, más allá se ven las montañas, que es a lo que ellos llaman la Montaña. Hay pequeñas comunidades en esos lugares, en donde tener hijas es más deseable que tener hijos.

El la Montaña, cuando un hombre quiere casarse con una mujer, primero la elige, luego debe ir a pedirla a sus padres, pero debe ir con regalos (guajolotes, cervezas, cigarros, etc.). Los padres le piden tiempo para pensarlo y le piden al pretendiente volver en un tiempo determinado. A esta reunión, el pretendiente lleva más regalos y si aceptan los padres (tal parece que la hija tiene voz y voto en esta decisión pero influyen más los regalos obtenidos por la familia), se hace una cita para la fiesta de compromiso, a la cuál el novio deberá llevar más regalos y algo de dinero.

En la fiesta de compromiso, los padres ponen un precio (o cantidad de regalos a llevar) a la boda, lo cual debe ser pagado en totalidad por el futuro novio previo a la boda. Usualmente se hablan de cajas de cigarros, camiones de cerveza, guajolotes (pavos), gallinas, comida y más bebida. Por suerte para el novio, el traje de la novia corre por cuenta de los padrinos de bautizo de ésta (y a veces algún otro gasto). El novio debe hacer un pago que ronda alrededor de los 100,000 pesos que se irán en algunos gastos de la boda y una gran parte será para los papás como pago. Esta cantidad no es aleatoria (aunque dudo de su exactitud), es calculada con base en los gastos que la familia haya hecho en la niña desde que nació hasta la fecha de la boda, así que vestidos, médicos, escuela, todo debe ser cubierto por el novio. SÍ: se vende a las hijas y se recupera la inversión hecha en ellas.

Una de las partes más desagradables de estos casos es que las niñas van desde los 13 años (aunque han sabido de niñas de 10 años) y normalmente son hombres muy mayores los que se casan con ellas. También hay niños menores de edad, pero no son la mayoría de los casos.

El dinero y los gastos en los que incurre el novio no son nada pequeños y estamos hablando de personas que están en las montañas, no en la ciudad con un trabajo de alto sueldo, son gente del campo que no tiene acceso a tales cantidades de dinero con un trabajo honrado. Por esto los hombres tienen dos opciones cuando se trata de casarse con una mujer (cuando tienen la decencia de casarse): primero, pedir prestado el dinero a un prestamista que les hará quedar con una deuda enorme y con intereses muy alto; segundo, robarse a una niña y casarla a la fuerza, por lo cual los padres de la novia ya no podrán reclamarla pues ya nadie la querrá después de eso y es mejor dejarla ya casada con su raptor.

Un panteón con vista panorámica


En temas más agradables. La visita al panteón del pueblo también fue interesante. Algunos parientes enterrados, una vista única y algo de historia. En este panteón está enterrado Othón Salazar, tío cuarto (o más lejano) de mi madre, que fue muy famoso como el primer presidente municipal comunista del país, además de ser muy conocido entre la comunidad de profesores en el país.

También encontré unas tumbas de los años 20s, son de las pocas que son tan antiguas en las que se ven todavía las fechas y los nombres. Usualmente no entro a los panteones a menos que sea obligada, pero en éste la vista es panorámica y me gustó bastante tomar fotos desde ahí y el atardecer es muy agradable de ver.

 Camino al panteón

 La huerta que alguna vez perteneció a mi abuelito

 Vista desde la subida hacia el panteón

 Puesta de sol tomada desde el panteón

 Una parte del pueblo

 Parte de la montaña

 El pueblo

"No contaminar el río" en lengua mixteca
 Algunas tumbas ya están destruidas, otras totalmente perdidas

En ocasiones las tumbas parecen más jardines que otra cosa

Una tumba de 1928

 La tumba de Othón Salazar, es la más grande, cuidada yelaborada de todo el panteón

Vista del panteón

Más atardecer
 El pueblo, una vez más

Cristo al pie del panteón
Una última miradita a la parte alta del pueblo


Tengo muchas fotos más, disfruto tomando fotos de nubes y paisaje verde bajo ellas. Tal vez después muestre algunas de ellas.

Pues fueron unas vacaciones inusuales, con un camino accidentado, exceso de verde por todos lados, cielo limpio, clima agradable y mosquitos, además de anécdotas un tanto macabras. Espero no repetir este viaje tan seguido porque con la maestría lo único que pienso en periodo de vacaciones es en dormir, espero acabar pronto.

Tenshi

sábado, 30 de junio de 2012

Salsa de molcajete

Como mencioné alguna vez, los mexicanos comemos mucho picante en diferentes presentaciones, la más común es la salsa, la cuál agregamos a casi todo lo que se nos ponga enfrente. Pero existe una gran variedad de formas de prepararla. Hay un clásico en este último aspecto, ir a la tortillería y, mientras esperas en la fila te dan un taco de sal o de salsa. Ya no hay tantas tortillerías que hagan esto, pero antes era de lo más común, recuerdo de pequeña ver cómo estaba un molcajete junto a la báscula para las tortillas, lleno de salsa invitando a comerse un taquito.

Ahora bien, la salsa que está en el molcajete no siempre es de molcajete, hay una ENORME diferencia entre servirla en el molcajete y prepararla en el molcajete. Prepararla ya no es tan común y cada vez son menos las personas que la hacen de manera tradicional, pues argumentan la falta de tiempo o el cansancio, aunque para mí ninguno de los dos son pretexto suficiente para no hacer una salsa como debe ser. Incluso he visto personas en México que no saben ya cómo se prepara.

Les voy a mostrar que es muy sencillo hacer cualquier tipo de salsa, teniendo bien en cuenta los pasos y los instrumentos a tener a la mano (para aquéllos que no viven en México va a ser un poco más complicado conseguirlos pero no imposible). Les voy a mostrara los pasos básicos de cómo preparo yo una salsa en casa y de ahí pueden experimentar muchas variantes, como el guacamole, todo un clásico (del que son las fotos en esta entrada).


El clásico molcajete (foto), éste es mi favorito de los tres que tenemos, puesto que es el más grande y nuevo, usualmente cuando ya están muy viejos suelen estar desgastados y es más difícil utilizarlos. Lo mejor es que sean de piedra, pues hacen unos de cemento (imitación piedra) que no sirven para nada y son dañinos para la salud.

Los pasos para hacer una salsa son los siguientes:

1. Asar los chiles verdes (al decir verdes me refiero a frescos y no secos), ajo, cebolla, jitomate  (tomate rojo), tomate (tomate verde) y especias (no muy comunes ni recomendados pueden usarse tomillo, pimienta o clavo pero matan el sabor del chile). Hay una regla al respecto, si usan tomate no usen jitomate o viceversa.  Los chiles y los tomates se asan hasta que se les quite la piel fácilmente, los chiles se asan menos tiempo que los tomates. Esto se puede hacer en un comal, sartén o directamente al fuego en caso de hacerlo en la leña. La cebolla y el ajo deben asarse poco o incluso no asarse pues su mejor sabor es en crudo. La cantidad de chiles va a depender totalmente de qué tan picosa queremos que sea la salsa y el tomate o jitomate, que sirven para enriquecer el sabor de los chiles, pueden usarse como atenuadores del picante, entre más de esos ingredientes, menos picante será la salsa.

2. Conforme vayan saliendo los ingredientes del comal se colocan en agua para enfriarlos un poco y retirarles las partes de la piel que estén quemadas. No es la mejor foto pero éstos son los chiles remojándose antes de ser procesados.


3. Colocar en el molcajete poco en poco, el resto puede esperar en el agua, empezando por el ajo y la cebolla (a esta altura pueden agregarse las especias, muy pocas), luego los chiles y por último el jitomate o el tomate (en este caso es aguacate pero se puede acompañar por tomatillos si gustan). Se utiliza el tejolote (piedra que acompaña al molcajete y sirve para machacar la comida en éste) para moler los ingredientes en el orden mencionado arriba, de poco a poco pues así resulta más fácil y menos cansado (algunos se quejan de que es cansado porque echan todos los ingredientes de una sola vez dentro y dificulta muchísimo el proceso). Para hacerlo aún más fácil, se puede usar sal de grano, también llamada sal de mar, para ayudar un poco a moler los chiles, que es el ingrediente más pesado de moler. Un truco en este caso es apartar lo que ya se haya molido y ocupar el molcajete sólo para moler nuevos ingredientes y despues revolver dentro del mismo molcajete.

 
Chile en el molcajete ya molido.
 
Aguacates a punto de ser molidos, nótese que el chile ya molido lo aparté en un pequeño recipiente y eso hace mil veces más sencillo hacer el resto del guacamole.

4. Este paso es opcional, hay quienes prefieren usar un poco de agua para quitarle la consistencia espesa a la salsa, pero a mí no me gusta tanto; usualmente lo hacen para "rendirla", es decir, hacer que parezca haber más salsa de lo que realmente hay, aunque existen quienes les gusta así, yo la prefiero espesa.

5. Por último se agrega sal de cal, no es muy común pero es un pequeño secreto que les comparto, no es una sal muy común, mi familia la consigue en las costas de Guerrero y Michoacán. Esta sal quitará lo ácido del jitomate o del tomate, pues estos ingredientes suelen dar un sabor un tanto agrio o ácido a la salsa haciéndola chocante y deteriorando la calidad de la comida a la que acompaña en lugar de enriqueciéndola.

6. Se sirve en un plato o se deja en el molcajete para presentarla en la mesa.
 
 
Me quedó bien lindo!!!
 En resumen, los pasos básicos son: asar, mojar, moler, salar y servir.

Algunos prefieren hervir en lugar de asar, esto puede hacer todos los ingredientes más ácidos si no se hace con cuidado. Para moler o machacar no hay truco, todo consta de paciencia y mucha práctica, poner un poquito de fuerza tal vez.

En total usamos dos tipos de sales, aunque puede incluso usarse más, claro, en menor cantidad, no queremos amargar la salsa.

En cuanto a preferencias, mi salsa ideal consta solamente de chile y jitomate, aunque en ocasiones prefiero solamente chile, casi no me gusta con cebolla y ajo, prefiero el sabor puro del chile. La sal la uso en el orden que puse anteriormente aunque no es necesario y se puede usar la sal de mesa común y no habrá problema.

Ahora bien, para hacer un guacamole de molcajete como el de las fotos, el proceso es el anterior, se debe elegir el tomate o tomatillo (recordar que me refiero al tomate verde pequeño), puede usarse el ajo y la cebolla pero no son necesarios pues el sabor del aguacate puede arruinarse y yo no los recomiendo para nada. Se agrega a la salsa, el aguacate y se va moliendo con el tejolote y listo. Para la sal es importante probar antes de agregar más y dependerá de cómo nos guste. TRUCO para el guacamole:

Agregar leche (de preferencia entera) o limón al guacamole para que tarde más en hacerse negro, además de que la consistencia con la leche queda cremosita pero no tanto como cuando utilizan crema o queso, pero más importante aún, no pierde el sabor el aguacate y no se hace pastoso.

Aunque mencioné el chile verde, puede usarse la variedad que conocemos como chile rojo, que es como llamamos a los chiles secos, casi deshidratados de forma natural. En este caso el proceso es igual pero ahora sí es altamente recomendable el uso de cebolla y ajo para su preparación pues los sabores se llevan muy bien entre sí.

Espero que este pequeño manual/lista larga les sirva para entender lo complejo de preparar uno de los platillos más tradicionales de México.

Tenshi

domingo, 1 de enero de 2012

Bienvenido Año Nuevo... en México

Todo el día de ayer (último día del año 2011) vi en televisión y en internet las imágenes de cómo reciben el Año Nuevo en todo el mundo, es interesante que todos tienen una cosa en común: la pirotecnia. En México no nos quedamos atrás y cada Año Nuevo (y cada ocasión que lo amerite), se hace gala de este tipo de entretenimiento.
Pero es importante saber que no es la única forma en que celebramos en nuestro país. Normalmente es una fecha que se celebra en familia. Los familiares que están lejos, viajan durante horas para cenar con toda la familia, primos, tíos, abuelos, etc. Todos se reunen para preparar la cena de Año Nuevo, para el día 31 de diciembre, que se realizará justo a la medianoche, cuando el Año Nuevo entra y el Año Viejo se va, en ese momento todos comerán 12 uvas y realizarán un brindis, para pasar a cenar.
Lo que me encanta es la variedad de platillos que se pueden encontrar en estas cenas masivas llenas de seres queridos, pues en México es tradicional para estas fechas preparar pozole, tamales, pavo relleno, bacalao, romeritos, entre otros platillos propios para cada región.
También existen costumbres muy raras pero que se hacen año con año, como usar ropa interior roja si se quiere atraer el amor para el siguiente año, usar ropa interior amarilla si lo que quiere atraerse es el dinero y la prosperidad económica, poner un borrego (atrás de la puerta, en el pinito de Navidad o en algún lugar que se les ocurra) para atraer la "lana" (mexicanismo para "dinero", por lo que el juego de palabras se vuelve fundamental en este caso), pedir un deseo por cada uva que se come y comer cada uva con cada campanada que indica la medianoche (esto es bastante rápido y puede causar algunos problemas si se escasean los deseos o a alguien se le atoran las uvas en la garganta), colocar dinero en el zapato para atraer el dinero (nótese que en México tenemos costumbres y tradiciones muy relacionadas a "atraer el dinero" que no implican exactamente trabajar), entre otras.
En general es una época de fiestas, y todavía nos faltan dos más que son enero (día de Reyes) y febrero (día de la Candelaria) que implican comer demasiado y muy rico. Pero ya las platicare llegada la fecha.
En este momento estamos casi a punto de terminar el puente Guadalupe Reyes, llamado así por tratarse de fechas festivas en México que inician con el día de la Virgen de Guadalupe y acaban con el día de Reyes.
El 12 de diciembre se venera en todo el mundo (católico) la Virgen de Guadalupe, que tiene su templo al norte de la Ciudad de México, donde se supone hace ya bastantes años se apareció la Virgen María a un indígena mexicano y realizó uno de los milagros más grandes de América (no ha habido alguno que lo supere aunque varios se acerquen) y uno de los más genuinos pues la ciencia no ha podido desmitificarlo (DISCLAIMER: no apoyo a ninguna religión). Así que en esas fechas todo es fiesta, casi todas las empresas en México dan ese día libre aunque no sea oficial ni obligatorio darlo, pues casi nadie asiste a trabajar. Es caótico en cuanto a desplazamiento pues las autopistas y entradas a la Ciudad de México se llenan de peregrinos, así que entenderán cuando digo que es una fiesta GRANDE en todo México. Las familias se reunen, muchos aprovechan para tomar (alcohol) y desde el día 11 y todo el día 12 se hace gala de fuegos artificiales.
Seguimos con Navidad, que sabemos que es fecha especial en casi todo el mundo. Se celebra igual con cenas, familia reunida, días libres en el trabajo, vacaciones de los niños en la escuela, etc. Exactamente una semana después, viene Año Nuevo, más familia, más cenas, más alcohol, más fiesta y más pirotecnia. Por último llega el día de Reyes, que nos fue importado desde Europa algunos siglos atrás. Cuenta la tradición que en ese día justamente llegaron (no nos metamos con la cronología que no tiene lógica alguna) los tres Reyes Magos a visitar al niño Jesús (nuevamente religión católica) y le dieron tres regalos. Se supone que cada año los tres Reyes Magos de Oriente nos visitan el día 5 de enero por la noche y dejan regalos para los niños. Algunos niños también gozan de la visita de Santa Claus (importado de Estados Unidos y popularizado por Coca-Cola durante el siglo pasado) que les regala juguetes. Algunos piden a Santa, otros a los Reyes, otros (pocos) reciben regalos en las dos fechas. Ese día marca el fin del puente Guadalupe Reyes, de la forma bonita por supuesto.
Por hoy es suficiente de tradiciones decembrinas en México.
Has la próxima entrada, que espero no se retrase mucho en salir.



viernes, 21 de octubre de 2011

Día de muertos

Por muchos es conocido que en México celebramos la muerte más que padecerla, es una celebración prehispánica el rendir respeto a los muertos y, después de la llegada de los españoles, se hizo una celebración católica con el tiempo. Se utilizó la fecha de la celebración de las cosechas que se hacían en honor a los dioses aztecas y que coincidía con la fecha de la celebración católica de Todos Santos.
La tradición varía de región a región pero la esencia es la misma, venerar a los que se nos adelantaron. Para estas fechas la gente prepara un altar que debe estar listo para el día 1 de noviembre, el día de los Santos Inocentes, el cuál difiere del altar del día 2 de noviembre, explicaré la diferencia más adelante. El altar consiste en una mesa o mueble que sirva como tal, cubierto de manteles (de colores o blancos), sobre el que se colocan los alimentos preferidos del difunto (o difuntos) al que está dedicado el altar, así como sus bebidas favoritas, también se pone fruta como mandarina, naranja, jícama, tejocote, manzana, guayaba, etc.; se coloca agua y sal.
Los altares son muy coloridos y permiten explotar la imaginación y creatividad de nuestro país. Es muy común verlos con papel de china cortado en figuritas que recuerdan a calacas, catrinas y flores. Hablando de flores, éstas son un elemento indispensable de todo altar que se precie de serlo. La flor de xempaxóchitl (cempasúchitl en castellano) es representativa de la época, tiene un olor penetrante que, al mezclarse con el del incienso, da un tono mágico a la mezcla de sensaciones en esta celebración. No es la única flor, también se ponen algunas flores rojas y blancas, pero no son del todo necesarias.
La noche del 1° de noviembre se dedica a los niños que murieron, por lo que se ponen dulces y juguetes, es un poco más colorido que el altar de los adultos. Al día siguiente se retiran los objetos que aluden a los menores y se coloca comida, bebidas alcohólicas y algún objeto de la preferencia del difunto, además de fotografías que los recuerden.
El día 2 de noviembre es fiesta prácticamente en todo el país, muchas empresas en México dan el día libre y la gente acude a los cementerios a colocar flores, llevar comida, música (mariachi principalmente) y fotografías a las tumbas de sus seres queridos. Es un día de ir a misa, al panteón, de olores de ricos guisados en los altares. Hablando de guisados, es muy común hacer mole, tamales y dulces típicos para colocar en el altar. Junto al mole (uno de los guisados más tradicionales de esta celebración) se sirve arroz, normalmente rojo, y pollo (sólo hervido en su propio caldo) para acompañarlo, aunque debo decir que el clásico del mole es realmente el guajolote.
Una de las grandes características de esta fiesta y que no puede olvidarse, es el pan de muerto, un delicioso pan horneado que se vende desde principios de octubre hasta los primeros días de noviembre en todas las panaderías del país. Es una esfera a la mitad que lleva encima unas figuras (del mismo pan) que asemejan a huesos, está cubierto de azúcar. Comer este pan las noches de los días 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre con un rico chocolate o atole es una tradición que no se pasa por alto.
También es un día de concursos de altares en las escuelas, actividad que se ha popularizado gracias al esfuerzo de los sectores de educación y cultura (no aludo al gobierno, sino a profesores principalmente) que se han esforzado en conservar nuestras tradiciones ante aquéllas que consideran como invasoras (llámese Halloween). Hemos podido mezclar ambas costumbres muy bien y ahora los niños salen por las noches a pedir calaveritas (dulces) en lugar del "dulce o trato" americano. Hay muchas críticas al respecto de adoptar Halloween y creo que en esta ocasión no debo hablar de ello.
Otra costumbre muy popular en estas fechas va de la mano de la literatura, consiste en crear poemas irónicos, satíricos y humorísticos alusivos a la muerte y a las personas que conocemos, ya sean famosos o simplemente amigos y familiares. A dichos poemas se les llama Calaveritas. Cabe destacar que no son válidas las calaveritas de otros años o las ya famosas, se deben inventar.
Siendo católicos o no, el altar y la celebración a los muertos une a todos los mexicanos y es de nuestras tradiciones más conocidas a nivel mundial, por su colorido y belleza, por la riqueza de su gastronomía y por la magia alrededor de ella.
Dejo una foto del altar que pusimos en casa el año pasado. Después subiré algunas de este año en actualización posterior. Ignoren las pieles de animales muertos, el marido de mi madre (mi padre) tiene muy mal gusto decorativo y un sentido abrumador de lo que es lindo.

domingo, 24 de julio de 2011

¿Superstición?

Normalmente no les hacemos caso y las ignoramos, pero cuando nos sucede una desgracia, empezamos a aceptarlas como ciertas pues, como decimos en México, más vale prevenir que lamentar.
En México tenemos supersticiones para todo, hay desde las más inocentes, como no apuntar al arco iris porque algo raro puede pasarle a tu dedo hasta las más raras, como
La familia de mi mamá tiene tradición cocinando, mi abuelita es la mejor cocinera del mundo para nosotros y mi mamá es quien le hace segunda, por lo que tenemos mucho contacto con la cocina, algunas de nosotros con mucho menor éxito. Siempre se comentan pequeñas supersticiones en cuanto a esta área.
Se dice que si la persona que está cocinando llora mientras cocina, la comida se volverá salada o amarga, esto aplica también si hay una persona llorando en casa o en la cocina (parece que nadie se salva), por lo que cuando se prepara una gran comida (llámese banquete, festín, etc.) se evita que haya personas llorando o se les lleva al jardín o a dar una vuelta para que no amarguen la comida.
También es sabido que si la personas (o personas) que prepara la comida se enoja, ésta puede no cocerse nunca a pesar de que se deje mucho tiempo en el fuego. En caso de que llegue a cocerse existe el peligro de que los comensales se enfermen gravemente del estómago (esto también aplica a la creencia anterior).
Acerca de este estado de ánimo, si una persona está haciendo salsa (platillo básico en México) y está de mal humor, la salsa puede quedar muy picante al grado de no ser comestible.
Para evitar las malas vibras y que la comida salga bien, se acostumbra dibujar una cruz en el aire sobre la comida justo cuando se mete al horno o se pone al fuego.
Una muy común en mi familia es que si a alguien se le antoja la comida, ésta no quedará bien cocida y el remedio para evitar tal atrocidad es hacer participar a la persona antojada en la preparación de los alimentos, ya sea moviéndole (es un término muy común en mi país y no sé cómo expresarlo de manera menos regional) o preparando en sí parte del guiso. De hecho éste es mi favorito porque cada vez que preparamos la comida para una fiesta tenemos que ocultar qué es lo que vamos a cocinar para evitar que no quede buena la comida, lo mismo pasa el día que mi abuelita nos hace algo rico, nos avisa hasta que ya está listo para servirse y no arruinamos su guiso.
Saliendo del tema de la comida, se dice que si se señala al arco iris es posible que quede una marca poco agradable en la mano o el dedo que lo señaló, por lo que la gente nunca los señala (yo sí).
El número 13 es una superstición muy arraigada como en otros países al grado de que no he conocido un solo hotel en México con el piso número 13, incluso dicho piso es normalmente saltado en el elevador (se llama 14 al 13) o es área de gimnasio, restaurante o cualquier cosa que no sean habitaciones. Algunos hospitales no tienen cuarto 13 tampoco.
Se dice que romper un espejo trae 7 años de mala suerte, así que yo tengo ya 14 años predestinados y sólo por los que rompí este año, en fin, escuché (o tal vez leí, disculpen mi memoria) que esa creencia viene de los tiempos de la Colonia cuando los espejos eran muy caros y sólo se fabricaban en el Viejo Mundo (Europa) por lo que traerlos al Nuevo Mundo (entiéndase América) era muy difícil y podría costar una fortuna al que osaba romper uno, de ahí la fama de infortunio.
Según una encuesta que acabo de leer, la superstición más arraigada entre los mexicanos es la de creer que derramar la sal puede tener muy malas consecuencias y ésta debe ser limpiada y no tirarse en la basura, debe tirarse en agua o en el lavadero (o lavabo) y dejar que el agua se la lleve.
Otra relacionada con agua es que, si se rompe un vaso, plato o algo de vidrio más de una vez (romper 2 platos en un mismo día por ejemplo), las piezas rotas deben ponerse en agua en una cubeta (balde) y dejarse todo un día o el tiempo suficiente para que no vuelva a suceder.
En la zona donde vivo, que es rural, existe la creencia de que los remolinos son el diablo y que debe hacerse el símbolo de la cruz con los dedos para que se aleje o se desvanezca, aunque yo nunca he visto que esto realmente funcione. Según tengo entendido, esta superstición existe en casi todo México.
Hay muchas otras que son muy conocidas y comunes, no sólo en México, como la del gato negro, no pasar abajo de una escalera, tocar madera, encontrar un trébol de 4 hojas para la buena suerte, cargar una pata de conejo, no barrer de noche o a oscuras, no abrir una sombrilla en un lugar cerrado y muchísimas más muy conocidas, las que escribí aquí son las que he escuchado en mi familia o conocidos y que son bastante peculiares y divertidas.

martes, 19 de julio de 2011

Machismo

Uno de los temas más comunes a la hora de hablar de México es el del machismo, se dice que aquí mandan los hombes y punto. Es un tema delicado y controvertido por lo que creo que es digno de analizar, es muy largo viniendo de una mujer así que me limitaré a dar mi opinión y ejemplos de cómo vivo yo el hecho de ser mujer estudiante y profesionista en México. No lo tomen con amargura u odio de mi parte, lo muestro tal como lo vivo.
Es cierto que es más fácil para un hombre conseguir trabajo en México que para una mujer, sobre todo si hablamos de altos cargos, las bolsas de trabajo hacen publicaciones exclusivas para hombres. A una mujer se le dan más condiciones y menos beneficios cuando de obtener un empleo se trata. Pero debemos reconocer que en últimos años las mujeres hemos destacado más que, por mencionar una fecha, en los años 80's, ni hablar de los 60's.
Pondré un ejemplo, cuando me contrataron en mi primer empleo real (llamo real a cualquier trabajo ajeno a la empresa familiar) me dejaron en claro que no debía embarazarme o casarme en el transcurso de mi trabajo ahí, no le di importancia pues tenía 23 años y era lo más irrelevante para mí, pero mis jefes decidían sobre mi cuerpo y estoy hablando de este siglo. Sólo estuve un año, dentro del cuál me di cuenta de muchos prejuicios y falsas ideas que tiene el personal masculino del personal femenino. Sufrí maltrato, bastante, no sexual ni físico que son los más fáciles de denunciar, me refiero a humillación y prejuicios. El más grande prejuicio que tuve que enfrentar es la falta de confianza en las mujeres para triunfar, se asume que si es mujer no triunfará en ningún trabajo y tarde que temprano terminará de esposa, ama de casa o madre, ninguna profesión respetable por cierto (no desde mi punto de vista por supuesto).
Un ejemplo más, si queremos emprender algún proyecto en el que se requiera contratar personal como albañiles, arquitectos, mecánicos, ingenieros para un tipo de reparación (o construcción) se tiene la idea de que esas personas nos van a hacer "tontas" con las refacciones o el material (me lo han dicho literalmente) pues otra costumbre muy arraigada en México es no confiar en nadie y pensar siempre que nos van a robar. Otro prejuicio que es más común que el número de personas que realmente roban, pero a ese tema le dedicaré otra entrada menos sexista.
Estamos catalogadas como minoría cuando la mayoría de la población en México somos nosotras, no ellos. Somos más del 50% de la población del país.
Sí existe machismo en México pero somos una sociedad de matriarcado, el hombre manda pero jamás se enfrenta a su madre, los padres son relegados en nuestro país y quienes son más tomadas en cuenta son las madres, así que somos una sociedad bastante compleja.
No es tan marcado el machismo como en otros países y tenemos muchas libertades las mujeres en México que en sociedades más herméticas, aquí podemos solicitar un trabajo cuando hay países en los que ni siquiera pueden salir a la calle sin permiso. Ya no se nos critica por nuestra vestimenta o por los trabajos o profesiones que tenemos, en las universidades hay más mujeres que hombres y las calificaciones más altas que conocí en toda mi carrera siempre fueron de mujeres, ahora decidimos un poco más libremente sobre nuestros cuerpos y sobre nuestra situación sentimental cuando antes era impensable para una mujer mexicana no estar casada.
Tengo tantos ejemplos y tantas cosas qué decir acerca de este tema pues lo he vivido durante más de 20 años y sé perfectamente de lo que se trata sin caer en estudios antropológicos o sociológicos. Simplemente puedo decir a grandes rasgos los ejemplos que menciono para que tengan una idea de cómo es vivir aquí siendo mujer, pero agradezco serlo y agradezco ser mexicana, pero aún se puede mejorar, más ahora que las generaciones del siglo pasado están empezando a desaparecer lentamente y dan paso a ideas jóvenes y más civilizadas.
A final de cuentas nos toca esforzarnos más y siempre trabajaremos más que ellos, mucho más, pues la sociedad moderna aún no puede olvidar las tareas asignadas a la mujer que nunca tocarán manos de un hombre (lavar la ropa, hacer la comida, limpiar la casa) y que tomamos como propias. Nos toca a nosotras educarlos a ellos de un modo diferente como madres, esposas, amigas (educo a mis amigos hombres al respecto del trato a la mujer y he cambiado a uno o dos) o novias, el hecho es que si ellos exigen nosotras también lo hagamos. En cuanto a los trabajos, no es fácil, pero encontrar el ideal no es precisamente algo rápido, requiere tiempo y un poco más de esfuerzo. Lo que puedo aconsejar es que nunca debemos darnos por vencidas ni dejar que el hecho de ver a un hombre en un mejor puesto nos desmotive.

lunes, 13 de junio de 2011

Tiempo sin tiempo o La naturaleza del ahorita

Cuando algún extranjero viene a México suele encontrarse con una variedad de singularidades tan solo al momento de hablar con la gente.
Al llegar al aeropuerto y pedir un taxi lo primero que esucharán es "ahorita le consigo un taxi" o "ahorita llega el taxi". Cualquier hispanohablante que se precie de serlo debe evitar buscar en el diccionario la palabra "ahorita" porque será una búsqueda infructuosa.
Ahorita, para nosotros significa "no voy a hacerlo en este momento pero planeo hacerlo en algún otro momento, aunque no sé cuando". Eso da a entender la incertidumbre de esa simple palabra, creo que nos gusta la sensación de no dejar nada claro.
No lo vean como algo malo, es una imagen que tienen de nosotros de que nunca hacemos las cosas y la realidad es diferente. Sí las hacemos pero en un tiempo diferente, tal parece que disfrutamos esa prisa de hacerlo todo al último momento.
Sea cual fuere la razón, no deben entrar en pánico ni buscar ayuda en el diccionario, han llegado a un país de ritmo relajado, relájense y disfruten sin pensar en el ahorita ni en el después.
El mexicano contesta ahorita porque ahorita puede contestar pero ahorita no puede obedecer la orden pero asegura que lo hará ahorita.
Tenshi
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