martes, 19 de julio de 2011

Machismo

Uno de los temas más comunes a la hora de hablar de México es el del machismo, se dice que aquí mandan los hombes y punto. Es un tema delicado y controvertido por lo que creo que es digno de analizar, es muy largo viniendo de una mujer así que me limitaré a dar mi opinión y ejemplos de cómo vivo yo el hecho de ser mujer estudiante y profesionista en México. No lo tomen con amargura u odio de mi parte, lo muestro tal como lo vivo.
Es cierto que es más fácil para un hombre conseguir trabajo en México que para una mujer, sobre todo si hablamos de altos cargos, las bolsas de trabajo hacen publicaciones exclusivas para hombres. A una mujer se le dan más condiciones y menos beneficios cuando de obtener un empleo se trata. Pero debemos reconocer que en últimos años las mujeres hemos destacado más que, por mencionar una fecha, en los años 80's, ni hablar de los 60's.
Pondré un ejemplo, cuando me contrataron en mi primer empleo real (llamo real a cualquier trabajo ajeno a la empresa familiar) me dejaron en claro que no debía embarazarme o casarme en el transcurso de mi trabajo ahí, no le di importancia pues tenía 23 años y era lo más irrelevante para mí, pero mis jefes decidían sobre mi cuerpo y estoy hablando de este siglo. Sólo estuve un año, dentro del cuál me di cuenta de muchos prejuicios y falsas ideas que tiene el personal masculino del personal femenino. Sufrí maltrato, bastante, no sexual ni físico que son los más fáciles de denunciar, me refiero a humillación y prejuicios. El más grande prejuicio que tuve que enfrentar es la falta de confianza en las mujeres para triunfar, se asume que si es mujer no triunfará en ningún trabajo y tarde que temprano terminará de esposa, ama de casa o madre, ninguna profesión respetable por cierto (no desde mi punto de vista por supuesto).
Un ejemplo más, si queremos emprender algún proyecto en el que se requiera contratar personal como albañiles, arquitectos, mecánicos, ingenieros para un tipo de reparación (o construcción) se tiene la idea de que esas personas nos van a hacer "tontas" con las refacciones o el material (me lo han dicho literalmente) pues otra costumbre muy arraigada en México es no confiar en nadie y pensar siempre que nos van a robar. Otro prejuicio que es más común que el número de personas que realmente roban, pero a ese tema le dedicaré otra entrada menos sexista.
Estamos catalogadas como minoría cuando la mayoría de la población en México somos nosotras, no ellos. Somos más del 50% de la población del país.
Sí existe machismo en México pero somos una sociedad de matriarcado, el hombre manda pero jamás se enfrenta a su madre, los padres son relegados en nuestro país y quienes son más tomadas en cuenta son las madres, así que somos una sociedad bastante compleja.
No es tan marcado el machismo como en otros países y tenemos muchas libertades las mujeres en México que en sociedades más herméticas, aquí podemos solicitar un trabajo cuando hay países en los que ni siquiera pueden salir a la calle sin permiso. Ya no se nos critica por nuestra vestimenta o por los trabajos o profesiones que tenemos, en las universidades hay más mujeres que hombres y las calificaciones más altas que conocí en toda mi carrera siempre fueron de mujeres, ahora decidimos un poco más libremente sobre nuestros cuerpos y sobre nuestra situación sentimental cuando antes era impensable para una mujer mexicana no estar casada.
Tengo tantos ejemplos y tantas cosas qué decir acerca de este tema pues lo he vivido durante más de 20 años y sé perfectamente de lo que se trata sin caer en estudios antropológicos o sociológicos. Simplemente puedo decir a grandes rasgos los ejemplos que menciono para que tengan una idea de cómo es vivir aquí siendo mujer, pero agradezco serlo y agradezco ser mexicana, pero aún se puede mejorar, más ahora que las generaciones del siglo pasado están empezando a desaparecer lentamente y dan paso a ideas jóvenes y más civilizadas.
A final de cuentas nos toca esforzarnos más y siempre trabajaremos más que ellos, mucho más, pues la sociedad moderna aún no puede olvidar las tareas asignadas a la mujer que nunca tocarán manos de un hombre (lavar la ropa, hacer la comida, limpiar la casa) y que tomamos como propias. Nos toca a nosotras educarlos a ellos de un modo diferente como madres, esposas, amigas (educo a mis amigos hombres al respecto del trato a la mujer y he cambiado a uno o dos) o novias, el hecho es que si ellos exigen nosotras también lo hagamos. En cuanto a los trabajos, no es fácil, pero encontrar el ideal no es precisamente algo rápido, requiere tiempo y un poco más de esfuerzo. Lo que puedo aconsejar es que nunca debemos darnos por vencidas ni dejar que el hecho de ver a un hombre en un mejor puesto nos desmotive.

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