martes, 19 de junio de 2012

10 razones estúpidas por las que te despiden

Escribí buenas razones para ser despedido en un post anterior, aquéllas que realmente hacen que alguien merezca salirse de una empresa. Pero hay algunas razones que no son nada buenas, al contrario, algunas son un delito en ciertos países. Notarán que declaro mi protesta personal en contra de tan absurdas posiciones de las empresas modernas.

1.- Estar embarazada

Se cree que la mujer sólo es útil en una compañía hasta el momento en que se embaraza, después pedirá incontables permisos por maternidad y cuidados del bebé. Resumido es eso lo que piensan todas las empresas.

Con las mismas suposiciones entonces debería despedir a todos los hombre que falten en lunes porque son borrachos y siempre lo serán puesto que faltaran múltiples veces por amor a la botella.

En México tenemos un término llamado “San Lunes” que implica que habrá gente que faltará a trabajar por el solo hecho de haberse ido a tomar la noche anterior (entiéndase ingerir bebidas alcohólicas en domingo), lo cual es la causa más frecuente de faltas por parte de los hombres.

Se me hace tan absurdo despedir a una mujer por una función natural de su cuerpo y que ejerce con total libertad y responsabilidad, mientras que el hombre tiene un alto índice de faltas por razones que implican total irresponsabilidad (San Lunes por ejemplo, es la que más me molesta).

2.- Ser de otra nacionalidad

En México esto es difícil, realmente desde la contratación las empresas tienen flojera (sí, no es otra cosa) de hacer los trámites migratorios correspondientes para su futuro empleado. Pero si se logra entrar a una empresa mexicana, normalmente despiden a la gente de otras nacionalidades por falta de ganas de renovar los trámites migratorios. Son muy pocos los casos donde el despido a extranjeros es justificado y pues está protegido por la ley.

3.- Tener piel de color no aceptable (amarillo, negro, café, etc.)

Recuerdo escuchar a uno de mis jefes llamar a los japoneses amarillos y criticar a los negros. México en general no es un país con el racismo tan marcado y llamar negro a alguien alude más a su color que a una raza inferior como lo toman los norteamericanos. Pero aún así conozco a varias personas que solamente contratan a personas rubias o de piel blanca. Además vivimos en un país donde todavía es legal pedir una fotografía del solicitante.

4.- No ser físicamente atractivo

Retomando el punto anterior. En México es legal pedir datos como peso, estatura, fotografía, sólo para ser contratado. Es muy común ver a personas físicamente atractivas (cabello claro, tez clara, facciones muy definidas, curvas voluptuosas) en puestos altos, de buen pago y no haciendo nada.

Sé que habrá personas que crean que esto no es cierto, pero quiero que vean en las oficinas de altos puestos de las empresas y siempre hay mujeres físicamente atractivas (el atractivo que salta a la vista del mexicano: cabello claro, piel blanca, ojos claros, complexión delgada) y hombres jóvenes, también muy atractivos (delgados, jóvenes, piel limpia y cierta musculatura) aunque siento esta discriminación más enfatizada en las mujeres. Si alguno de los casos anteriores no se cumple, se puede ver que está el caso de las palancas.

No quiero contribuir al mito de que todas las rubias son tontas, pero al menos conozco a algunas mujeres que han posado para modelos y su inteligencia deja mucho que desear o terminan de ferreteras (caso real).

Tampoco es que no crea en el mérito para obtener trabajo, simplemente pongo aquí lo percibido como forma particular e contratación de mi país.

5.- Ser indígena

Esto y ser de otra raza, nacionalidad y además no ser físicamente atractivo es lo mismo. En México (no en todas partes y no tiendan a creer que es generalización, es promedio) se ve una raza aria-nórdica como bella mientras que a nuestra raza original no se le ve como bella, cosa que realmente no me importa pues cada quién tiene un sentido de la belleza muy diferente. Mucha gente hace a un lado o ignora a la gente que ve de origen indígena. México es de los pocos países que no mató a sus antepasados por completo ni los encerró en reservas de donde no podían salir. Pero aún así se hace a un lado a la gente por su origen y se les despide con pretextos muy justificados, normalmente se les acusa de robo.

6.- Contradecir u opinar diferente que el jefe

Ésta es muy común, implica tener diferentes puntos de vista que no se comparten con el jefe (quien, por supuesto, tiene el poder de despedirnos). Tal parece que el poder viene acompañada de cierto grado de aumento en la capacidad de la irritabilidad, por lo que la más mínima contradicción (que ellos ven como una amenaza a su poder) es reprimida. Otra vez no implica esto que en todos los casos suceda, pero es más común de lo que se aparenta.

7.- Ser homosexual (o con preferencias sexuales diferentes a las de mayoría comúnmente aceptada)

He escuchado mucho que hay gente a la que han despedido por tener preferencias sexuales distintas. Nuevamente va mi opinión, no encuentro el caso en preguntar o indagar (o mandar a averiguar) las preferencias de cada quién, no es como si nos afectara realmente lo que hacen otras personas con su vida íntima y mucho menos nos importa que se anden besando (no vamos a entrar en otros detalles porque partimos de la premisa de que no nos interesa saberlo) con quien quieran hacerlo.

Un aspecto importante a considerar es guardar el decoro y la decencia (tan renombrados en nuestro país) y otro (el cual no hay que considerar) es meternos en la vida privada de cada quién.

8.- Cambio de sexenio (trienio, dictadura, etc.) o jefe

Cuando termina el periodo actual de gobierno, los empleados de gobierno empiezan a temer por sus puestos, pues con una nueva administración es difícil saber quién se queda y quién se va. Si alguien es bueno no implica que se vaya a quedar, lo que determina su estancia en el puesto es si el nuevo gobernante tiene algún amigo (también aplicable a familiar o compadre) que desee ese puesto. Conclusión: tener amigos en el gobierno garantiza un buen trabajo. No creo que deba funcionar así.

También existe la creencia (como un mito urbano en las áreas de estudio administrativas y sin fundamentos) de que al llegar como nuevo jefe, es preciso despedir personas para dar una muestra de poder, lo cual se me hace absurdo y ridículo, pues se necesita ser muy arrogante para pretender saber cómo funcionan las cosas en una nueva oficina a la que se llega en el momento en que se llega. Ahora sí, mi opinión o sugerencia para los nuevos jefes que desean hacer un buen trabajo, lo más importante es analizar cualquier situación nueva (por muy conocida que parezca) y después actuar, un momento de reflexión hace una gran diferencia. Además de que despedir por despedir le crea al nuevo jefe una imagen (no muy buena) con sus empleados que NUNCA podrá quitarse, créanme.

9.- No apoyar al candidato político que apoya el jefe

En épocas de elecciones, en oficinas de gobierno y pueblos pequeños, es fácil obligar a la gente a votar por cierto partido, pues cuentan los votos y si no se reúnen los necesarios se toman “medidas correctivas”, entiéndase se despiden personas sin motivo alguno. Es una causa muy común de despido en nuestro país.

Muchas oficinas reciben ciertos beneficios de ciertos partidos políticos si ganan, por lo que no es raro saber de casos donde una oficina entera (llámese empresa también) vota por un solo candidato sin que se respete la individualidad de la decisión.

Aprovecho para hacer el comercial (cuando ya casi es día de elecciones) para que tomen en cuenta de que hay muchas formas de engañar a los jefes y decirles que votamos por alguien cuando realmente votamos por otro alguien. Pero como son motivo de otra entrada de blog de otro blog (que tal vez no escriba nunca), les dejaré ingeniárselas para hacerlo o buscarlas por internet.

10.- Tener la razón

No crean que por tener la razón, los jefes aceptarán lo que digamos. Cuando se hiere el orgullo de un superior (créanme que lo he hecho muchas veces) se corre un gran riesgo de perder el empleo, más si el jefe se da cuenta de que teníamos la razón. Al demostrar que otra persona está en un error, el pensamiento general es que quien tiene razón es superior, el otro inferior y la humildad no es uno de nuestros fuertes como país.

Si a tener la razón le sumamos el hecho de corregir al jefe, rara vez saldremos vivos de ahí (por vivos me refiero a conservar el trabajo, no se asusten).

 

Ninguna de las razones anteriores representan algo en lo que yo crea o apoye. Ciertamente existen, pero lo que intento dar a conocer aquí es por qué muchas veces las personas pierden su empleo y sienten culpa (aunque digan que no) por haber sido despedidos, pues piensan que tal vez no dieron lo suficiente y que, con un poquito más de esfuerzo, podrían haber permanecido en el lugar que era su fuente de empleo, cuando la realidad es que por más que se desgasten, nunca podrán contra despidos por racismo o irracionalidades como las anteriores.

No pretendo crear pretextos, hay veces que sí cometemos errores (busquen en siguientes entradas las razones por la cuales somos despedidos con justa razón), pero en estos casos quiero mostrar que no todo despido implica a un empleado indeseable.

Por último, lo más difícil, recomendaciones:

Si eres mujer, indígena, no ario (modelo de belleza preestablecido), homosexual (o algo que no cumpla con las normas según el resto de la población), con color en la piel; es algo que no puedes cambiar y lo vas a tener que aceptar. Se deben aceptar nuestras limitaciones y nuestras destrezas físicas sobre de estos estándares ridículos. Lo mejor en estos casos es buscar empleo en lugares donde ninguna de estas características sea un impedimento real.

Si ya se está en un empleo y es probable perderlo por alguna de estas características tenemos dos opciones (los que me conocen saben que tomaré la segunda): pelear por el puesto y denunciar ante las autoridades acerca de situaciones de discriminación o buscar un nuevo empleo y dejar un lugar donde no es posible progresar o se vive con miedo. La primera no es mi favorita porque implica una serie de problemas legales que no me interesan (y que en México son sinónimo de perder tiempo y dinero), realmente no me interesa tener nada que ver con una empresa racista, por lo que irme y dejarlos vivir en su burbuja, con paz dentro de mí, es lo más viable, además de que amo a mi paz mental.

Si se tienen ideas diferentes a las del jefe o se tiene la razón, se le debe hacer saber pero de manera amable, siendo razonables y teniendo en cuenta de que los jefes son seres susceptibles y más sensibles que nosotros (el resto del mundo), por lo cual debe tratárseles con mucho cuidado. Usualmente debemos entender de que los jefes viven con miedo de perder el poder (algunos su puesto si no son dueños de su propia empresa) y eso tal parece que es más grave y más grande que el miedo que tenemos los empleados de perder nuestro empleo.

Por último, si la ideología política es la diferente y causante de problemas, la solución más sencilla es votar por quien queramos y si queremos. Nadie va a notar el candidato por el que votamos a menos que pongamos nuestro nombre en la boleta. Lo más importante en estos casos es perder el miedo a una amenaza falta de fundamentos, debemos pensar que de todos modos la democracia está tan corrompida que encontrarán otra manera de ganar, que no sea necesariamente a costa de nuestros empleos. Entre más personas voten (voto real y no comprado) a favor de quien ellos elijan, más difícil la tendrán los jefes y los políticos.

Tenshi

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